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Qué no te cuentan los influencers del aftercare

El cuidado post-tatuaje se ha vuelto un escenario más del marketing digital.
Cada semana aparecen nuevos productos “milagrosos” promovidos por rostros conocidos que jamás han cicatrizado una pieza de 20 cm bajo una lámpara de curación real.
Prometen brillos, aromas y texturas “de lujo”, pero casi nunca explican cómo actúan sobre una piel recién lesionada.

La piel tatuada no necesita cosmética de escaparate.
Necesita formulaciones estables, sin perfume, sin alcohol y con moléculas capaces de guiar su propio proceso de reparación.
Eso no genera titulares, pero genera resultados.

Los ingredientes que funcionan no son secretos:

  • Pantenol, que estimula la regeneración celular.
  • Aloe vera, que mantiene el nivel de agua y modera la inflamación.
  • Alantoína, que permite renovar sin formar costras.
  • Urea, que conserva la elasticidad y evita la descamación irregular.

Estos compuestos han sido estudiados durante décadas en dermatología.
No hacen promesas virales; hacen trabajo biológico.
La piel los reconoce, los integra y responde con una curación limpia, sin pérdidas de color.

El exceso de marketing ha convertido el aftercare en un accesorio estético.
Pero el tatuaje no es un accesorio: es una intervención que modifica el tejido y requiere rigor.
Sigma Soul Recovery se formuló con ese criterio: sin artificio, con precisión.
Cura de manera previsible y mantiene la obra tal como fue concebida.

Tu piel no necesita likes.
Necesita resultados.

Sigma Soul Recovery — evidencia, no tendencia.
Ver fórmula.

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