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Cómo la urea cambió la dermatología… y ahora mejora la curación de tatuajes

La urea es una de las moléculas más estudiadas y utilizadas en la historia moderna de la dermatología.
Su recorrido empezó lejos de la cosmética: fue el primer compuesto orgánico sintetizado en laboratorio, un hallazgo que cambió la medicina del siglo XIX y marcó el inicio de la química biológica.
Décadas después, la dermatología descubrió su utilidad en patologías complejas —eczema, psoriasis, xerosis severa— por su capacidad única de hidratar, suavizar y restaurar la función barrera de la piel sin crear dependencia ni oclusión.

El secreto de su eficacia está en su comportamiento osmótico.
La urea actúa como una molécula higroscópica: atrae y retiene agua en las capas más internas de la epidermis, manteniendo un nivel de humedad fisiológico que permite a las células funcionar con normalidad.
A diferencia de los aceites o parafinas, que sellan la superficie, la urea mantiene el intercambio natural de vapor de agua y oxígeno, evitando la maceración y la tirantez.
Por eso se convirtió en un estándar médico en cremas de uso hospitalario y tratamientos dermatológicos avanzados.

En la piel tatuada, ese principio adquiere una nueva dimensión.
Un tatuaje reciente no necesita lubricación, sino equilibrio.
Cada micropunción deja una red de microcanales por donde el cuerpo libera líquido, calor y mediadores inflamatorios.
Si esa piel se cubre con grasas pesadas o siliconas, se bloquea la salida natural de vapor y se retrasa la regeneración.
Si se deja seca, se agrieta, se forma costra y se pierde pigmento.
La urea corrige ambos extremos: hidrata desde dentro y permite respirar desde fuera.

En Sigma Soul Recovery, esta molécula actúa en conjunto con pantenol, aloe vera y alantoína, generando una curación ordenada y continua.
Cada componente cumple una función complementaria: el pantenol estimula la síntesis de colágeno, el aloe regula la inflamación y la alantoína acelera la renovación celular.
La urea, mientras tanto, sostiene la estructura de humedad que mantiene la piel viva y el color estable.

El resultado es una piel que se regenera sin residuos grasos, sin brillos artificiales y sin pérdida de pigmento.
Lo que antes fue un tratamiento médico para pieles lesionadas ahora se convierte en una herramienta precisa para preservar el arte sobre la piel.

El principio médico que revolucionó la dermatología ahora perfecciona la curación del tatuaje: eficacia sin grasa.

Sigma Soul Recovery — ciencia dermatológica aplicada al arte.
Ver composición completa.

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