“Si el cliente se cura con otra crema, el resultado ya no es mi trabajo.”
— Rubén, tatuador en Sevilla.
El tatuador actual no termina su labor cuando apaga la máquina.
Sabe que el resultado final depende de cómo cicatrice la piel, y eso no se controla con productos genéricos.
Las cremas de farmacia están hechas para piel sana, no para una piel recién perforada.
Contienen perfumes, aceites minerales y conservantes que alteran el equilibrio dérmico, sellan el poro y levantan costra.
El color se apaga, la línea pierde nitidez y el cliente piensa que el tatuaje “se ha borrado”.
Los profesionales exigentes han entendido algo esencial: quien controla la curación, controla su reputación.
Por eso muchos estudios han dejado de recomendar cremas comunes y trabajan solo con formulaciones específicas, diseñadas para regeneración real.
Sigma Soul Recovery ofrece esa precisión.
Desarrollada junto a tatuadores, mantiene la piel oxigenada, reduce la inflamación y estabiliza el pigmento.
Envase airless, activos clínicos y textura neutra pensada para sesiones largas y piezas complejas.
Los estudios que la prueban no vuelven atrás.
Controlan cada fase del proceso y entregan tatuajes que se conservan como el primer día.
Sigma Soul Recovery — la elección de quienes no delegan el resultado.
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