La piel tatuada no necesita distracciones olfativas ni falsas sensaciones de frescor. Necesita descanso, nutrición y un entorno limpio para repararse.
Por eso una fórmula sin alcohol ni perfume no es una carencia, es una decisión técnica que mejora cada fase de la curación.
Por qué importa eliminar el alcohol
El alcohol se evapora rápido y arrastra agua, lípidos y defensas naturales.
Provoca microsequedad invisible que interrumpe la regeneración y deja la piel más reactiva.
Evitarlo significa conservar la humedad fisiológica y permitir que la tinta se asiente en un tejido estable.
El silencio del perfume
Los perfumes disfrazan el olor del producto, pero también añaden decenas de moléculas que la piel lesionada no puede procesar.
Una crema sin fragancia deja hablar al cuerpo: no irrita, no disfraza, no compite con el olor natural de la piel recién curada.
Esa neutralidad se siente como pureza. Una sensación limpia, inmediata, que invita a volver a aplicarla.
Experiencia sensorial real
Al contacto, la textura se funde rápido, sin brillo ni residuos.
Deja una superficie mate, elástica, preparada para seguir tatuando o exponer al aire sin molestias.
Esa comodidad inmediata crea hábito: el usuario no aplica la crema por obligación, sino porque su piel la pide.
Formulación Sigma
Sigma Soul Recovery concentra los activos funcionales —pantenol, aloe vera, alantoína y urea— en una base neutra y sin perfume.
Cada aplicación mantiene la hidratación y acelera la reparación con la mínima fricción posible.
La piel cicatriza limpia, el color se fija y el tatuaje conserva su textura original.
Sigma Soul Recovery — fórmula silenciosa, resultado visible.
Descubre la sensación pura de recuperación.